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viernes, 15 de enero de 2016

La vida sorprende



Si tuviera que contar toda mi historia, no sabría ni cómo empezar. Creo que después de agosto del 2015 en adelante tuve que afrontar todas las consecuencias, no de mis actos en sí, sino de cosas de la vida o del destino. Las cosas malas que sin querer vamos viviendo y uno las tiene que tomar así como vienen, aunque duelan. Me he hecho más fuerte, a pesar de que quizá hubiera podido derramar un montón de lágrimas, pues me las tuve que tragar y seguir adelante, viendo un camino muy difícil de seguir. Aún estoy en ello, sin perder la fe continúo.

Quizá tenga que reconstruir el rompecabezas o empezar con uno nuevo. Perdí un montón de cosas, perdí mucho, pero conservé lo que más amo, y eso me reconforta más que todo lo perdido. Hay gente que no sabría cómo vivirlo, yo lo tuve que vivir por vivir, porque así era y quizá así será.

jueves, 4 de junio de 2015

Almas Perdidas. Capítulo 6: La muerte de Misifú ( parte tres)

Eran muy pocas las cosas que disfrutaba, el leer, el dibujar y la compañía de Misifú, mi gata querida, que siempre me acompañaba en las buenas y en las malas. Ella me vio crecer, me vio cambiar y se mantuvo siempre fiel.

Al regresar cada día de la escuela yo sabia que Misifu estaría esperándome. Pero hubo tres días que desapareció, me asusté y me preocupé. Mi madre me vio llorando y me consoló. Fueron tres días sin ella y una mañana regresó y fue abrazarme a la cama.

Al siguiente día la note muy rara. Misifú no quería comer y se escondía en algunos rincones. Dormía demasiado, ya no era activa.
Una mañana de viernes durmió conmigo. 

El domingo, mientras Alexa y yo veíamos la televisión en el cuarto de estudio, escuchamos quejidos, quejidos raros, casi humanos. Como lamentos y sollozos y pudimos ver que Misifú se quejaba y no quería que la viéramos sufrir.

La miré, miré sus ojos verdes por última vez y supe que nos despediriamos. Mi madre la tomó en sus brazos y falleció. Lloré sin encontrar consuelo. Alexa también. En la casa ese día hubo una gran tristeza.

Mi compañera, mi cómplice había partido y no estaría jamás conmigo. Mi madre la envolvió en una colcha y la enterró en nuestro jardín trasero, al lado del árbol tenebroso y gigantesco. Alexa y yo pusimos flores amarillas y se nos llenaron los ojos de lágrimas.











Almas Perdidas. Capítulo 6: La muerte de Misifú (parte dos)

Después de la fiesta familiar estuve pensando en los años que se me iban acumulando y que esos años ya no regresarían. Tenía que vivirlos al máximo, pero algo en mi había cambiado y no precisamente para bien.

Misifú durmió toda la noche conmigo, tuvimos un sueño tranquilo. Al verme en el espejo del baño observé que aún había rastros de maquillaje y mis cejas estaban muy bien delineadas. Observé también que no era tan fea como pensaba, algo en mi a veces relucía.

Pero me estaba volviendo completamente antisocial, a veces creía que odiaba a la gente, otras veces sentía lástima por mi misma. Llegué a cuestionar mi existencia muchas veces, y comencé con mis enfermedades sugestivas. Me hacía a la idea de que no podía respirar y así era, no podía respirar y eran noches de desvelo e insomnio interminables.

Otras noches no dormía por los sonidos en mis oídos, esos tambores o especie de música que me tenía en la locura. Y comencé a ser alérgica al polvo, a lo común y a la felicidad.

Después de la varicela y las semanas en casa sintiéndome mal, llegó algo de lo cual no estaba preparada: la muerte de mi abuelo paterno. Tenía cáncer y esta enfermedad lo consumió.

La muerte para mi era solo una palabra lejana que terminó por darme noches de guerra. Le lloré a mi abuelo, y me lloré a mi misma, por el sufrimiento que me iba tejiendo por las madrugadas pensando en por qué la gente tenía que enfermarse y morir.

Y pensé en mi muerte, pensé en morir, en cuándo llegaría y las múltiples enfermedades que me visitaban cada día. Y poco a poco ya no quería levantarme de la cama, y a veces se me dificultaba respirar.

En la preparatoria no me iba tan mal, hacia las cosas automáticamente y fui dando justificantes, me fui enfermando, y ya no comía y cada vez bajaba de peso. Y así las cosas cada vez peor.

sábado, 30 de mayo de 2015

La historia continúa...

¿Creen en la mala suerte? He tenido muy malas rachas en muchos sentidos. Pero en fin, he batallado con esto de la tecnología. Supongo que el robarme el Wifi del vecino pues tarde o temprano el karma me lo cobraría. No he podido participar con los jueveros y tengo varias historias en mente. Pero estoy descansando no sólo fisicamente sino también emocionalmente. Estoy enfocada en mi historia de Almas Perdidas. ¿Por qué?  Porque he tenido visitas de fantasmas del pasado y creo que si continuo con mi historia y la hago pública terminarán por dejarme en paz. No fui a hipnosis, fui a algo mejor y se me revelaron tantas cosas. El inconsciente es cabrón. De nuevo el Charro Negro vino a visitarme. Creo que no le queda claro y no quiere entender que yo soy una hija de Dios. No me iré nunca más por el mal camino. Tengo una hija que amo y no sólo cambio por mi sino por ella. En fin, continuaré con mi historia, no es nada fácil,  porque siempre que llego a ese punto de mi gata Misifu me quiebro emocionalmente y hasta me viene la depresión.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Monotonía gris



Ayer lo vi llorar nuevamente, ya había llorado por dentro supongo, para que no me dé cuenta, no nos demos cuenta. Fue un flashback de épocas pasadas, de sentimientos ya vividos. Cómo darle aliento, si su dolor, será por siempre mi dolor. El dolor de tres, somos los únicos que lo recordaremos.
La vida es así de frágil, así de acontecimientos inesperados. De instantes que vienen y se van.
Hoy quise luchar y gritar contra esa, mañana tal vez me reiré. No lo sé. Soy demasiado voluble. Me cuesta cerrar ciclos, decirle adiós a etapas. Algunas veces mis fantasmas me visitan en mi sueños, cuando he creído que ya les dije adiós, ahí están, aparecen para atormentar mi existencia. Para seguir pensando en ellos. Pero él es mi presente, y tal vez mi futuro, y siempre lo será. Así de frágil, como la primera vez que lo conocí. Si hubiéramos sabido todo lo que nos habría pasado, hubiéramos derramdo miles de lágrimas por adelantado. Pero ahora estamos desgastados, tratando de sobrevivir, olvidándonos de vivir. Y yo he llenado mi armario de monotonía, he aventado el arcoiris de mi felicidad. Y nada hay que me satisfaga más que leer, escribir y el azul de mis días. Mañana quizá las cosas cambien. Me imagino que las cosas no permanecen. Eso quiero pensar.



Este jueves, un relato: Enigma musical




La música inspira, eso no hay duda. Solía tener mi grupo favorito, pero eso ha cambiado. Me gustaba escuchar canciones en mi recámara y me perdía, creo que me hacían volar o algo así. 'Antes de que nos olviden' y 'Sombras en tiempos perdidos' eran algunas de mis canciones favoritas. Me parecía un grupo místico, muy involucrado en dar imágenes a través de sus canciones. Este grupo favorito fue en mi niñez, adolescencia, juventud... como algo que era parte de mí. De vez en cuando lo escucho. Ahora escucho varios grupos, de rock, tanto en inglés como en español. Pero este grupo musical siempre ha sido especial para mí.


A los trece años, le pedí a mi papá que me comprara un boleto para ir a verlos a un palenque donde se presentarían, quedaba muy cerca de donde vivía. Era como una tradición ir a la Expo Feria Guadalupe. Todo ese día me la pasé con nerviosismo, como si tuviera una gran cita importante. Como era de madrugada la presentación, pues mis padres no me dejaron ir sola. Mi padre me dijo que no, que sólo tenía 13 años, y que no me mandaba sola, y mucho menos porque estaría lleno de 'mariguanos'. Mi papá tenía la idea, que si escuchabas rock y los hombres traían cabellos largos, ya eran mariguanos o drogadictos.


En fin, yo me encontraba en medio del asiento de mis padres, a mi madre le gustaba esa música; mi papá sólo iba a la fuerza. Se escucharon los acordes de 'Miedo' y sentí un sube y baja en mi estómago. Eso que sientes cuando vas a oir tocar a tu grupo favorito. Y le siguió 'Aquí no es así', 'Afuera', 'La Celula que Explota' entre tantas otras canciones que yo gustosa tarareaba.

 
Fue una gran velada, la disfruté mucho. Al otro día que tenía que levantarme temprano para ir a la escuela tenía unas grandes ojeras, super desvelada, sin tarea, pero contándoles a mis amigas que había ido a verlos tocar. Y así fueron muchos años, en los que pude ir a disfrutarlos en concierto, después el grupo se desintegró y hace poco volvieron a reunirse. He crecido con ellos y con su música. Ya no soy aquella adolescente alocada de 13 años pero la música no envejece, el sonido te transporta al pasado, al presente y al futuro.

 
Si llegaron hasta aquí y no adivinaron, pues les platico que es un grupo mexicano de rock, llamado…. mejor les pongo un video.
 
 
 
 
 
 
 
 
 









Para adivinar más enigmas musicales… pasen a visitar a Mara Laira, en casa de Demiurgo.
 
 
 
 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Este jueves, un relato: "La ciudad de mis sueños"


 
                                         Para Werther, en su Cumpleaños
 
 
Muy de madrugada Ricardo se despertó sintiendo un estirón de cabellos, era por parte de su padre, que había llegado borracho, como de costumbre, arremetiendo contra él. Ricardo era el más pequeño de cinco hermanos, pero el más desafortunado, pues para su padre había sido un 'accidente', un hijo no deseado como muchos que abundan.


Nunca tuvo amor de padre, siempre le faltó la figura paterna. Sin embargo, su madre le hizo ver que mientras ella existiera no le haría falta, pues ella tomaría ese papel.


Creció como un muchacho solitario, muy timido, caminaba encorvado, como si trajera el mundo sobre la espalda. Muchos lo llamaban nerd, o cerebrito. Desde niño su afición a la música clásica, a Mozart, lo hizo ser distinto al resto de los compañeros.


Sobresalían sus buenas calificaciones, su habilidad para la oratoria, su buena memoria y ese modo tan fácil que siempre tuvo para los idiomas. Siendo adolescente ya dominaba el idioma inglés. Y así, Ricardo fue sobresaliendo en muchos aspectos.


Se fue del pueblito que lo vio nacer, se despidió una mañana de su madre y de sus hermanos para irse a la gran Ciudad a probar suerte.

-Me prepararé, le dijo a su madre.


Y ella sabiendo que le doliera su lejanía, lo vio partir. En el fondo sabía que era para algo mejor. Que Ricardo no pertenecía a ningún lugar, que era mejor verlo volar.


Regresó muchas Navidades a lado de su madre. Viendo cada vez crecer a los sobrinos. Y fue el mejor estudiante en la Universidad. Y estaba por terminar su Doctorado en la Ciudad de sus sueños, con la que siempre soñó. Se dijo que algún día estaría en un bote en el río Sena, admirando la Torre Eiffel, y lo cumplió. Sus tardes de café y cigarrillos los pasa en París. Los recuerdos de su padre, son sólo malos recuerdos que se difuminan en sus ojos cafés, pues sabe que del otro lado del océano, su madre siempre lo espera.

 
 

 

Para abrir más regalos, los invito a pasar con Lois y Clark.
 
 

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